Sin categoría, verdades que se gritan en silencio

QUE SE ESPERA DE ELLA, CUANDO ELLOS NO ESTAN…

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En mi cabeza ha estado dando vueltas una idea que no se si sentirme orgullosa de ella, lo que sí, es que es tiempo de sacarla de ahí o me volverá loca.

Tras mis años como esposa y madre he aprendido demasiado, también claro como todo ser humano cometido errores y otras tantas veces he seguido mi instinto materno del que tanto se habla y salir más que bien librada de los problemas que se me han presentado. También con el paso de los años he cambiado demasiado y eso es bueno ya que al aprender cambias, y al cambiar maduras. Mi forma de pensar se va creando un criterio no solo con lo que leo o miro, sino también con mi vida diaria esa vida que todos esperan que hagas mientras ellos no están en casa.

Por decisión en pareja decidimos que era mejor que me quedara en casa con mis hijos y no tengo ningún problema con eso, de hecho, le agradezco infinitamente a mi esposo que me pueda dar esa oportunidad.

Soy ama de casa de tiempo completo (como mejor me han llamado) desde ya hace 4 años, antes de ese tiempo estudiaba la universidad, cuando me gradué casi al mismo tiempo mi hija menor entro al kínder, y empezaron mis primeros días sola en la casa. Entonces mis hijos eran pequeños (2 y 4 años) tener la casa limpia era un desafío, entre juguetes, ropa y trastes sucios, comidas, catarros y claro, el tiempo de calidad que debes pasar con ellos; el día se iba más que deprisa, pero en las mañanas estaba sola y aparte no trabajaba así que tenía todo ese tiempo libre para limpiar, no podía tener escusas. Entre un día lo lograba y luego el siguiente no, días sin tener conversaciones con personas adultas y nunca pensé que eso fuera importante para mi salud mental, y con la única persona que podía hablar era mi esposo, pero como toda buena madre/esposa te detienes y piensas “no como voy a molestarlo con mis tonterías, seguro él tiene cosas más importantes en que pensar”.
Avanzan los días, hasta que llega un momento, en el que miras como otra vez los trastes parecieran que tienen una semana sin lavarse, cuando solo fue un día, como si hubieras despertado en el día anterior, antes de recoger y lo único que quieres es NO HACER NADA, y era ahí donde empezaba para mí, el problema. Porque lo que hacía era bloquear todo eso y usaba mi tiempo en cosas que no ayudaban como, ver Facebook, sentarme a ver alguna serie, como tratando de volverme a encontrar esa motivación para empezar de nuevo. Me decía -no está mal, un día que lo hagas, no pasara nada-. Pero después venia la frustración de que no hice lo que tenía que hacer, y ahora eran más las cosas por hacer, aparte de sentirme que fracasaba como mamá. Así sucesivamente, un circulo del cual pocas salen.

woman holding smartphone in the kitchen
Photo by Craig Adderley on Pexels.com

Y se que no soy la única porque tengo primas, amigas, conocidas que pareciera me platicaban mi historia.
Otra mujer- ¡Hola! ¿Cómo has estado?
Yo – Bien gracias y tu
Otra mujer -También bien aquí con el quehacer que no se acaba
Yo – ya se y menos con niños
Otra mujer – y todo el día quieren estar comiendo
Yo – Si!!! y nunca sales de la cocina

Y podría continuar con situaciones que parecieran que son normales o ¿si lo son?

A donde voy con todo esto, pues a lo que me llevo a sentarme aquí a las 11:04 pm a escribir. Y literalmente se me prendió el foco y pude encontrar la forma de unir todo lo que platique, con lo que voy a decir ahora.

Desde hace ya muchos años se han creado las mamás superpoderosas, mamás perfectas, mamás todólogas y puede que sea una clase de conspiración. (un poco de humor =P)

Y se preguntaran de que … estoy hablando.

Pondré un ejemplo claro y simple “10 de Mayo”. ¿A que mamá no le gusta ese día? Donde todos las consienten, le llevan serenatas, componen poemas, hacen bailables. ¡¡¡Si a mí me gusta claro!!! Pero mas haya de la fiesta, cual es el mensaje que se trasmite con esta festividad, pues que las mujeres que son madres son lo mejor de mundo, que sin ellas no existiría nada, y que son algo mas que terrenal, son unos seres celestiales, que no se cansan y hacen TODO por nosotros. Te dicen en esos poemas que tú como mamá eres todo, eres chef, secretaria, taxista, doctora, psicóloga, consejera etc.

Que eres la mejor mamá porque cuando ellos llegan a casa, tienes todo listo, desde la comida hasta sus cuartos impecables, porque decidiste quedarte en casa a cuidar a tus hijos, en lugar de crecer profesionalmente. Y lo peor es que empiezas a creértelo, piensas que por ser mamá tienes que ser todo eso, ¡tienes que ser una super mamá! y como eres superpoderosa, eres una mujer incansable, que no necesita pedir ayuda, y menos a tu esposo que sale a trabajar para que tú puedas quedarte “agusto” en la casa. Tu crecimiento personal no existirá mientras te quedas en casa, ya que todo tu tiempo debe estar dedicado exclusivamente a la casa y los hijos. Porque como no trabajas, seria egoísta de tu parte desatenderlos, aunque sea unos minutos.

Y esta el otro lado, donde te dicen que eres super porque trabajas y tienes la habilidad de salir de casa y dejar todo listo para cuando regreses no tengas tantas cosas que hacer, por tener comida casera aun cuando decides realizarte profesionalmente, que eres genial porque tus días libres los usas para dejar todo listo. Y como mujer que todo lo puedes, debes organizarte bien, porque no puedes desentender tus principales obligaciones que son: las labores domésticas. Pues claro, tu pareja está haciendo demasiado, apoyándote para que crezcas profesionalmente.

Y si yo no quiero ser una super mamá, una todóloga yo no quiero que me vean como una mártir que dio su vida por su familia, porque al final yo sola no podría hacerlo todo. Si, mi vida gira al rededor de mi familia, estoy dispuesta a dar lo mejor de mí, pero eso no me hace especial, ya que eso también lo hace mi esposo y al querer hacer todo yo, le quito merito a él.

Y es que el concepto aprendido de que las mamás pueden con todo y son superheroínas viene ya desde hace tanto tiempo y quien mas problema tiene en cambiarlo somos nosotras las mujeres. Simplemente en este mismo momento me siento realmente mal por lo que podrán pensar las personas y me tachen de floja, irresponsable, mantenida. Leo una y otra vez, pensando que tal vez no lo debería publicar porque talvez pensar así me hace mala madre.
Pero… ¿Qué tan mala madre me hace querer ser una mujer feliz?
¿Qué tan mala me hace querer que mis hijos sean responsables?
¿Qué tan mala me hace querer apoyarme en mi esposo?
¿Qué tan mala me hace no querer ser mártir, sino simplemente acepar mis obligaciones?

Porque dejando de lado el romanticismo de la maternidad, realmente lo que hacemos como madres es nuestra obligación, ¿que si es cansado? Claro que es cansado, pero si decidimos delegar (si tenemos a quien hacerlo) no nos hace menos madres. Y como madres/mujeres de la casa vivimos en una familia y según Campos y Sinibaldi Gómez (2001), citan a Levis-Strauss (1981), y mencionan que “la familia es una organización única, que constituye la unidad básica de la sociedad” por el hecho de ser la institución o grupo donde los individuos CREAN, RECREAN, APRENDEN Y TRANSMITEN SÍMBOLOS, TRADICIONES, VALORES Y FORMAS DE COMPORTAMIENTO. La familia, entonces, tiene la virtud de ENDOCULTURIZAR Y CUIDAR A SUS MIEMBROS, MEDIANTE LOS LAZOS DE PARENTESCO (CONSANGUÍNEOS, AFINES, O FICTICIOS).

Entonces, la familia, con todas sus variables, es la parte más importante de la sociedad, porque es donde los niños aprenden a como comportarse ante la sociedad, donde se trasmite los conocimientos, tradiciones y valores. Es por lo que, no entiendo donde es la parte, en la que mamá tiene que ser una todóloga. Al contrario, se tienen que hacer personas independientes y conscientes de sus responsabilidades. Sobre todo educar y trasmitir valores desde una nueva conciencia de equidad.

Y hablando sobre los roles aprendidos según tu género, hay dos cosas que, aunque son tan simples si logramos expresarlas y entenderlas nos harían la vida un poco más fácil. Primero la “carga mental” aquí un pequeño ejemplo desde la mente de una mujer:

me prepárale una taza de café, bueno primero iré a ver si él bebe está dormido, se me olvido lavar estos biberones, los pondré en el fregadero. Pero como pudo disfrutar una taza de café si están sucios todos estos trastes, primero los lavare. Pues ya de una vez limpio la cocina y la barro. Bueno también el comedor y la sala, pero no se verá limpia si no trapeo. ¡¡¡Al fin termine!!!, ahora si iré por mi taza de café- y al fondo se escucha el bebe llorar-.

Ese es un claro y simple fragmento de lo que pensamos las mujeres, y muchas veces terminamos molestas con la pareja, porque todo ese tiempo el estuvo sentado en el sillón, y claro, pregunto necesitabas ayuda, y le contestaste que te ayudara a recoger los zapatos.

Y este es el ejemplo de lo que ellos piensan:
¡Oh! me dijo recoger zapatos, está bien ya terminé, ya ayudé, estoces ya puedo ver la tele.

Y cuando te sientes frustrada por algo como esto, no eres la única ya desde hace algunos años, en 1984 para ser un poco mas exacta, la socióloga francesa Monique Haicault definió por primera vez lo que es la carga mental, “se trata del hecho de tener que pensar simultáneamente en temas que pertenecen a mundos separados físicamente”. Al ser amas de casas se refleja en las tareas que tenemos que realizar, y el erróneo pensamiento de es solo obligación de la mujer la organización del hogar, y la pareja e hijos solo reciben órdenes precisas.

Hombre, las mujeres no nacemos predispuestas a querer tener la casa limpia y lavar trastes, en nuestro ADN no está el hacer lista de cosas pendientes después de llegar del trabajo, tampoco, tener un calendario con las tareas de limpieza de la semana. Se hace así porque la sociedad está programada para decir que si no cumplimos con esto no somos buenas mujeres, nos obliga a aceptar que, si trabajas, tendrás doble trabajo cuando llegues a la casa. Que si te quedas en la casa no te puedes cansar, porque todo el día estas en la casa. Se que estamos evolucionando en esto de equidad y que no es porque ustedes sean machistas por decisión propia, pero digamos que algo así como una herencia que les ha dejo ya varios años de estar viviendo esta dinámica, en la que se les educo pensando que como hombre deben proveer y nada mas, que las madres  no las arreglamos en la casa. Pero y si les dijera que ustedes tienen el mismo poder que nosotras las mamás y que es algo que se le había ocultado por mucho tiempo.

Y como segundo, esa errónea idea, que los hombres nos tienen que adivinar el pensamiento, que si lo tenemos que pedir, ya no lo queremos. Pero es tan absurdo pensar así, ya que en el matrimonio o en cualquier relación una de las cosas más importantes es una buena comunicación. Ellos al igual que nosotras, están aprendiendo y la mayoría están dispuestos a estar mas integrados a las labores domésticas, y cuidado de los niños. Pero muchas veces al sentir que son solo nuestras responsabilidades, no pedimos ayuda, ni siquiera sentimos que tenemos el derecho de pedirla. Pero la gran verdad es que no es ayuda, es parte de sus obligaciones como pareja. Y muchas pensaran “claro que le he dicho”, pero probablemente lo has dicho cuando ya estas desbordada, haciendo la cena, el bebe llorando y tu otro hijo pidiendo ayuda para terminar la tarea, estallas y casi siempre termina en una discusión donde lo único que logras es acumular más estrés. Tal vez sería mejor tomar un tiempo para hablar y dejan claro cómo se pueden complementar, le dices claramente como te sientes, que es lo que necesitas y lo haces consciente de lo que la familia necesita para mejorar, porque NO, NO son adivinos.

Todo esto no viene de que yo ya no haga más labores domésticas o que ya no me importe en lo más mínimo mis obligaciones como madre, al contrario, ahora soy mas consciente de la importancia que tengo en mi familia, y de la que tengo como mujer o simplemente como persona. Y es que, como padres tenemos la enorme responsabilidad crear una nueva conciencia en nuestros hijos; o talvez son ellos quien nos hace abrir los ojos con sus voces tan tiernas pero que retumban en nuestro interior, como esa vez que me dijo mi hijo: “ pues si mi esposa quiere trabajar te llevare a mis hijos, que al cabo tú siempre estás en la casa y no haces nada” o cuando mi hija me dijo: “porque tu no estudiaste la universidad como mi papa”, y fueron esas pequeñas palabras que me hicieron replantarme que estoy trasmitiendo a mis hijos, y es que ellos aprenden mucho más de la dinámica diaria que del mejor sermón que les puedas dar.

Ahora mis hijos ya son mas grandes y la casa no es tan desordenada como antes, pero me he dado cuenta de que he tratado de ser esa super mamá, que quiere tener la casa impecable para cuando ellos lleguen de la escuela no tengan nada que hacer, solo los deberes de la escuela y que en su tiempo libre hagan algo que ellos disfruten, porque es lo que me dicen las normas sociales, y que si lo hago todos los días lograre ser una gran mujer y cuando no lo logro me siento que no estoy cumpliendo con mi rol, pero al ser algo tan rutinario te absorbe, deprime, aburre y terminas diciendo que ser mamá te quita todo el tiempo, que te sacrificas por tus hijos, y que dejar todo por ellos vale la pena, aunque por dentro tus anhelos y metas te formen un nudo en la garganta.

Sigo decidiendo quedarme con ellos en lugar de ir a trabajar, pero consciente de cuál es mi verdadera y mayor obligación que es formar buenas personas, que sepan valerse por si mismos, que no necesiten de mí, porque aunque suene muy frío, en algún memento ellos estarán solos en este mundo, para bien y para mal; para bien, porque serán independientes, libre y empezaran a conocer la vida sin tener que pedir permiso, en pocas palabras empezaran a “vivir su vida” y en muy pocos planes me incluirán y para mal, porque tal vez mamá y papá ya no estarán para resolverle sus problemas.

Entonces, no tendere su cama, no por flojera, sino para que sepan que si ellos no la tienden nadie la tendera por ellos, los enseñare a lavar los trastes, limpiar baños, le tocara barrer y trapear, no porque yo no quiera hacerlo, sino para formarles responsabilidades, enseñarles a ser autónomos, e independientes y que cuando vivan en sus casas no me extrañen solos porque yo hacía todo por ellos, sino que piensen en mi como un ejemplo a seguir, que aun y armándolos con todo mi corazón no tuve que sacrificar mis sueños.

Es por eso por lo que soy mucho más consciente, de que ellos crecerán y empezarán sus vivas sin mí, no puedo basar todo mi futuro alrededor de ellos. Estoy en este aprendizaje de aprovechar el tiempo, en el que puedo hacer algo para mí y me doy cuenta de que los momentos que no están mis hijos y esposo, parecieran pasar más rápido, y he aprendido que, si no aprovechas esos pequeños momentos serás de las personas que normalmente dice “no tengo tiempo para nada”, “todo el día estoy limpiando y nunca término” etc. Y lo escribo porque yo lo he dicho, pero esto pasa cuando no tenemos algún objetivo propio que nos motive, estamos tan acostumbradas a que el todo el día tiene que ser limpiar casa, y atender a los demás que los momentos que tenemos libre en lugar de aprovecharlos, los desperdiciamos en … (cada uno pensó en eso en los que desperdicia el tiempo, aunque sean 5 minutos).

Por último, dejando de lado la sociedad, los roles, los hijos y si trabajas o no, aunque nos cueste aceptarlo, si nosotras mismas no hacemos algo para lograr lo que queremos, las cosas no llegaran solas. No es por suerte que las personas que admiras llegaron hasta donde están. No es porque ella no trabaja y tiene mas tiempo, o porque ella trabaja y tiene dinero. Es porque se han hecho responsable de su propia vida, aceptando que si quiere conseguir algo diferente, tiene que dejar de hacer las mismas cosas una y otra vez salir de su zona de confort y hablar, gritar o tal vez tan solo escribir.

salir de su zona de confort y hablar, gritar o talvez tan solo escribir.

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